Trastornos de Ansiedad, Ánimo y TOC: un desafío de nuestra era

En la actualidad, los trastornos de ansiedad, los trastornos del ánimo y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se han convertido en un problema de gran relevancia, especialmente tras la pandemia. Los sistemas sanitarios, tanto públicos como privados, todavía no logran dar una respuesta integral a esta situación. Esto no sólo afecta a la salud individual, sino que impacta en organizaciones laborales, instituciones educativas y diversos sectores productivos.

Tal como advierte el Dr. Sergio Lara: “La salud mental no ocupa un lugar privilegiado en la agenda global, y mientras no lo haga, no habrá un verdadero bienestar humano”.

Una mirada histórica: de la revolución industrial a la era técnica

El origen de muchas de las tensiones actuales puede rastrearse a los cambios sociales y productivos de los últimos dos siglos. Tras la Segunda Guerra Mundial, la expansión industrial impulsó un modelo de producción masiva —lo que Henry Ford llamó la “correa continua”— que multiplicó la fabricación de bienes por encima de las necesidades reales de la población.

Este modelo, analizado por filósofos como Heidegger y Ortega y Gasset, dio lugar a lo que se ha llamado la época técnica: una forma de vida marcada por la aceleración, la eficiencia y la productividad como valores centrales. Según el Dr. Lara: “El ser humano se fue desconectando de su propio ritmo biológico, de la naturaleza y de la experiencia presente”.

Estrés, distrés y el costo humano

El ritmo acelerado y la presión por la eficiencia han elevado los niveles de cortisol y aumentado el distrés, es decir, un estrés desadaptativo que interfiere con el funcionamiento saludable del organismo.

La mayoría de los sistemas de salud priorizan la reducción rápida de síntomas para que la persona pueda reincorporarse al trabajo, sin poner el foco en su desarrollo personal. Como explica el Dr. Lara: “El objetivo de muchos programas de salud no es que el paciente crezca o se conozca a sí mismo, sino que vuelva a producir”.

El papel del miedo en la ansiedad y el TOC

El miedo es una emoción básica presente en todos los mamíferos y fruto de nuestra evolución. Bien gestionado, es adaptativo: nos permite reaccionar y aprender. Sin embargo, en la sociedad actual, marcada por la inmediatez y la hiperconexión, el miedo se exacerba y se transforma en ansiedad patológica.

La desconexión de los ciclos naturales —como los ritmos circadianos y las pausas necesarias para el descanso y la alimentación— ha creado un terreno fértil para la aparición de trastornos de ansiedad, del ánimo y del TOC.

La era digital y la pérdida de la pausa

La llegada de la inteligencia artificial y el incremento del trabajo remoto han transformado radicalmente nuestras interacciones. Si bien estos avances pueden optimizar procesos, también han reducido los espacios de contacto presencial y las oportunidades para detenerse y reflexionar.

“Estamos viviendo una época en la que la pausa y el detenerse han dejado de ser parte de la vida cotidiana”, señala el Dr. Lara. Esta pérdida de espacios de quietud limita la capacidad de autorregulación emocional y física.

Un abordaje integral: recuperar el ritmo y la presencia

Para enfrentar los trastornos de ansiedad, del ánimo y el TOC, el Dr. Lara propone un enfoque que integre la emoción y el cuerpo, más allá de la simple supresión de síntomas. Herramientas como mindfulness, meditación y focusing permiten recuperar el ritmo natural, la pausa y el contacto con la experiencia interna.

“Abordar la ansiedad de manera orgánica, integrando cuerpo y emoción, es uno de los mejores antídotos de nuestra época”, afirma.

Este tipo de trabajo no sólo reduce los síntomas, sino que también ayuda al paciente a encontrar formas más adaptativas de relacionarse con la vida cotidiana y con los inevitables desafíos que ésta plantea.

Conclusión

Los trastornos de ansiedad, del ánimo y el TOC no son simples alteraciones individuales: son síntomas de una cultura que ha priorizado la eficiencia por encima del bienestar humano. El reto de nuestra era es recuperar el sentido de la pausa, reconectar con el cuerpo y permitir que la salud mental sea un objetivo real, no un medio para sostener la productividad.

Tal como resume el Dr. Sergio Lara: “La verdadera salud mental no consiste sólo en eliminar síntomas, sino en devolverle a la persona su capacidad de vivir con sentido, presencia y coherencia”.