Técnicas Contextuales: La Psicoterapia de Tercera Generación

En los últimos años, la psicoterapia ha experimentado un giro profundo hacia lo que se denomina técnicas contextuales o de tercera generación. Estos enfoques no se centran únicamente en los síntomas ni en los contenidos narrativos del paciente, sino que ponen énfasis en el proceso mismo de vivir la experiencia, integrando cuerpo, emoción y sentido vital.

“El verdadero cambio ocurre cuando prestamos atención al proceso que estamos viviendo, no solo al contenido de lo que contamos” — Dr. Sergio Lara.

De la técnica a la vivencia

Durante los años 80, la introducción del mindfulness en psicoterapia generó debate, especialmente en modelos cognitivo-conductuales. “Recuerdo colegas que lo rechazaban abiertamente en plenarios; hoy, sin embargo, todos los modelos incluyen de algún modo la atención plena”, señala el Dr. Lara.

Estas técnicas han abierto paso a un cambio de mirada: la experiencia organísmica (la sensación sentida) se convierte en guía. Esto implica dejar de observar desde fuera —como en los modelos de primera generación— para entrar en el sistema y comprenderlo desde dentro, tal como proponen las líneas sistémicas de segundo orden o la teoría biológica del conocimiento.

Diversos enfoques, un mismo principio

El énfasis en el proceso está presente en múltiples corrientes:

  • Sistémica de segundo orden: El terapeuta participa del sistema y lo observa desde adentro.
  • Psicoanálisis contemporáneo: Mayor foco en lo que ocurre en la sesión, en el aquí y ahora, más que en contenidos pasados.
  • Cognitivo-conductuales de última generación: Modelos como el de Guidano priorizan la construcción del sí mismo a partir de narrativas y procesos, no solo de conductas y pensamientos.
  • Humanismo y enfoque experiencial: Focusing (Gendlin) y la psicoterapia experiencial de Greenberg, Elliott y Rice, que trabajan con la sensación sentida como vía de acceso al cambio.

La aceptación como eje

En palabras del Dr. Lara:

“Para promover la verdadera aceptación debemos integrar todo el ser humano: lo que nos gusta y lo que rechazamos, incluso aquello que nos resulta incómodo o desconocido.”

El focusing propone escuchar profundamente esa sensación interna, identificar valores auténticos y diferenciarlos de aquellos impuestos por familia, cultura o educación, que muchas veces obstaculizan el crecimiento personal.

Valores y compromiso personal

El objetivo final es alinear la vida con los valores personales que conectan a la persona con su plenitud y su identidad más auténtica. Así, la psicoterapia de tercera generación no solo busca reducir síntomas, sino ayudar a que el paciente viva con mayor aceptación, compromiso y coherencia interna.

“El crecimiento ocurre cuando la persona se valida a sí misma y se compromete con sus propios valores, no con los que le fueron impuestos” — Dr. Sergio Lara.